Querido diario.
Ayer, cuando estaba atendiendo a una estudiante de sexto de primaria, me quedé pensando en las infancias, niñeces y juventudes que son personas talentosas. La estudiante que estoy atendiendo es una persona que tiene cierta pasión por las Matemáticas pero que en la escuela "normal" se aburre, termina rápido sus actividades y necesita de retos matemáticos para estar concentrada. Eso me recordó tres situaciones de mi vida:
- Durante mi proceso escolar en primaira, secundaria y bachillerato era frecuente que se me dijera que no participara o no contestara las preguntas o ejercicios que colocaban en el salón de clases. Recuerdo que en el bachillerato, un día trabajamos la construcción de triángulos equiláteros a través de dos círculos con centro en los extremos de un segmento. Hicieron la pregunta ¿Cómo construirías un triángulo equilatero con estos elementos geométricos? Y la tratar de contestar me dijeron que todos podían contestar menos yo. Al final pensé que para qué iba a la escuela si me iban a decir que no participara, no tenía caso. En fin creo que falté una o dos clases. No fueron días agradables, quizá pensé que no debería de saber mucho o más que los demás...
- Cuando trabajé en un Instituto de Ciencia y Tecnología se implementó un programa de niños talento, en ellos se daban ciertos talleres a niños y niñas sobresalientes de las escuelas públicas. Fueron experiencias enriquecedoras y de aprendizaje para atender a ese sector de la población.
- En una entrevista con mi amiga Horos, que trató sobre las trayectorias sobresalientes de personas, en su escuela primaria me di cuenta que en muchas ocasiones gente como yo no son atendidas. Fuen una experienca para inspirar a sus estudiantes a continuar.
¿Qué otras estrategias serían adecuadas?

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